Potencial de la superficie forestal de Aragón en la mitigación de emisiones de CO2

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Año publicación2008
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CódigoCP-0500

 

Resumen
El cambio climático es un hecho probado, cuyos impactos empiezan a notarse ya en diferentes zonas del planeta. Las voces discrepantes con el cambio climático y con su relación directa con el CO2 y otros gases de efecto invernadero (CH4, N2O, HFCs, PFCs y SF6) han desaparecido casi por completo. El cambio climático es un problema ligado al modelo de desarrollo seguido por nuestra sociedad, estrechamente vinculado a la energía procedente de los combustibles fósiles. Durante mucho tiempo se discutió la existencia del calentamiento global, más tarde el origen antropogénico del mismo y actualmente la principal cuestión pendiente es si nos podemos permitir mitigar el cambio climático y cuánto esfuerzo nos interesa invertir en este proceso (Caparros, 2007). El cambio climático ha generado un desafío que en muchos momentos parece sobrepasar la capacidad de entendimiento y de generar respuestas de nuestros gobernantes. Cada país debe enfrentarse a su parte del problema reduciendo las emisiones netas y preparando su adaptación a los ya inevitables impactos asociados.

El carácter global del problema hace que cada esfuerzo sea válido para la solución final. Las emisiones o fijaciones de CO2 no entienden de fronteras, incrementan o disminuyen el problema en todo el planeta. Es necesario el esfuerzo de todos o al menos de una gran parte. Aquí subyace una complejidad del problema político-económico, fuertemente asociado al nivel de desarrollo alcanzado por algunos países y en el que se escudan algunos países para justificar su inmovilismo. ¿Quién debe reducir sus emisiones? Para Abanades et al. (2007) se debe garantizar el derecho al desarrollo de los más pobres y vulnerables quienes, no habiendo contribuido al calentamiento global o habiéndolo hecho en mucha menor medida, se ven abocados a las indeseables consecuencias que acarrea.