Planes de Movilidad Sostenible: ¿qué medidas sectoriales pueden aplicar las empresas y qué financiación pueden solicitar?
Desde su aprobación y publicación oficial en el Boletín Oficial del Estado, el debate ha dejado de centrarse en el ‘qué’ para avanzar hacia una cuestión mucho más operativa: cómo implantar medidas reales, eficaces y adaptadas a cada organización.
Tal y como se analizaba en el primer artículo de esta serie, la movilidad ha pasado a formar parte de la agenda estratégica de las empresas. En el segundo, se abordaban las principales exigencias y cómo prepararse para ellas.
El siguiente paso es convertir ese marco en acción.
En este contexto, el Plan de Movilidad Sostenible deja de ser un documento formal para convertirse en un proyecto técnico, con impacto directo en costes, consumo energético, emisiones y acceso a financiación.
De la planificación a la acción: cuando un Plan de Movilidad empieza a generar valor
Un Plan de Movilidad que genera valor se diseña desde el inicio como una herramienta de gestión. Parte del análisis de los patrones reales de desplazamiento —orígenes, horarios, recurrencia y dependencia modal— y los relaciona con la organización del trabajo, la localización del centro y los consumos energéticos asociados. Las medidas no se eligen por tendencia, sino por viabilidad técnica, impacto medible y capacidad de integración en la operativa diaria.
Además, estos planes solo funcionan cuando incorporan una estructura clara de gobernanza y seguimiento. Definir responsabilidades, establecer indicadores y prever ciclos de revisión periódicos permite que las medidas evolucionen, se ajusten y mantengan su eficacia en el tiempo. En la práctica, esto implica diseñar el plan para que sea implantable y evaluable, incorporando de forma explícita el seguimiento y el reporte con una periodicidad bianual (cada dos años).
Medidas de movilidad según tipología de empresa
Antes de entrar en soluciones sectoriales, conviene aclarar un aspecto clave: la Ley de Movilidad Sostenible no define medidas concretas por tipología de empresa. Los ejemplos que se presentan a continuación responden a patrones habituales identificados desde la experiencia técnica en proyectos reales y deben adaptarse a las características de cada centro.
Empresas industriales y logísticas
En entornos industriales y logísticos, la movilidad está condicionada por la localización periférica, la organización por turnos y una elevada dependencia del vehículo privado. A ello se suma el peso de las flotas propias o subcontratadas en el consumo energético.
Las actuaciones con mayor impacto son aquellas que integran movilidad y operación: optimización y electrificación progresiva de flotas, gestión inteligente de rutas o soluciones de transporte colectivo ajustadas a turnos reales. La infraestructura de recarga, por su parte, aporta valor cuando se dimensiona en función de la operativa y se integra en la planificación energética del centro.
El resultado no es solo una reducción de emisiones, sino también mejoras en eficiencia operativa y control de costes.
Grandes centros de actividad: polígonos, campus, hospitales y retail
Estos entornos concentran un elevado volumen de desplazamientos diarios en franjas horarias muy definidas, con perfiles de usuarios diversos. La complejidad no reside solo en la cantidad, sino en la coexistencia de trabajadores, usuarios, visitantes y proveedores.
Los mayores impactos se logran cuando se actúa sobre accesos y flujos de forma conjunta, combinando la gestión de aparcamientos, la planificación de servicios de transporte y la reorganización de entradas y salidas. El uso de datos reales permite diseñar medidas ajustadas a los hábitos existentes, evitando soluciones poco atractivas o difíciles de mantener.
Corporaciones multisede
En organizaciones con múltiples sedes, el principal riesgo es la fragmentación. Puede existir una estrategia corporativa de movilidad, con criterios y objetivos comunes, pero el Plan de Movilidad debe desarrollarse y aplicarse por sede, ya que los patrones de desplazamiento y las soluciones varían significativamente entre centros.
Este enfoque facilita la consolidación de datos, mejora la coherencia de la estrategia de sostenibilidad y refuerza la calidad de los indicadores ESG reportados por la organización.
Entidades gestoras de áreas empresariales
En áreas empresariales, la movilidad supera el ámbito de cada empresa individual. En este contexto, una entidad gestora puede aportar un valor diferencial impulsando una estrategia común de movilidad que permita identificar sinergias, diseñar servicios compartidos y plantear soluciones colectivas de recarga y gestión energética.
Este enfoque coordinado no solo genera economías de escala, sino que hace el área más atractiva para empresas actuales y futuras, al facilitar el cumplimiento de los planes de movilidad individuales en un entorno mejor conectado y más eficiente.
Movilidad, eficiencia energética y descarbonización
La movilidad es uno de los principales vectores de consumo energético indirecto de las organizaciones. Por ello, un Plan de Movilidad Sostenible no puede diseñarse al margen de la estrategia energética y climática.
La electrificación de flotas, el despliegue de infraestructura de recarga o la reorganización de desplazamientos impactan directamente en la demanda eléctrica y en la huella de carbono, especialmente en el alcance 3. Cuando movilidad y energía se planifican de forma integrada, aparecen sinergias claras en reducción de costes, resiliencia operativa y descarbonización medible.
Financiación y Certificados de Ahorro Energético (CAE)
Uno de los aspectos menos conocidos de los Planes de Movilidad es su potencial como base técnica para acceder a financiación. Determinadas medidas —como la optimización de flotas, la electrificación o los sistemas de gestión— pueden ser financiables si se diseñan con criterios claros de Medición y Verificación.
En este sentido, el Plan de Movilidad permite definir el escenario de partida, cuantificar ahorros y justificar técnicamente las actuaciones ante instrumentos como los Certificados de Ahorro Energético. Este enfoque está alineado con las líneas de impulso y financiación del transporte sostenible promovidas por el Ministerio de Transportes.
Casos reales de aplicación
Centro Comercial Meridiano
El centro presentaba una elevada dependencia del vehículo privado y congestión en accesos, sin datos fiables sobre los patrones reales de desplazamiento. El enfoque aplicado permitió identificar puntos críticos y definir medidas adaptadas a los flujos reales, mejorando la gestión de accesos y estableciendo una base técnica sólida para la implantación progresiva de actuaciones.
Universidad de Zaragoza
En un entorno universitario con múltiples campus y perfiles de usuario diversos, el Plan de Movilidad se diseñó a partir de datos reales y con una visión coordinada entre sedes. Esto facilitó la evaluación continua de resultados y la alineación entre movilidad, energía y estrategia institucional.
Flota de vehículos en industria
Optimización en el uso, impacto y coste asociado a la operación de flotas de vehículos en diferentes empresas – Schindler, Harinera Villafranquina, Piensos Costa, Honeywell. Diseño de estrategias para conseguir ahorros energéticos de hasta 74% con medidas cómo sistemas de monitorización, conducción eficiente y electrificación.
La movilidad como proyecto técnico y estratégico
Un Plan de Movilidad Sostenible no es un documento estático ni un mero requisito normativo. Es un conjunto de decisiones técnicas que, bien diseñadas, permiten reducir costes, acceder a financiación y avanzar en sostenibilidad de forma medible.
Abordarlo con rigor desde el inicio marca la diferencia entre cumplir y transformar. Y esa diferencia es, hoy, una ventaja estratégica para las organizaciones.
Si quieres profundizar en cómo estructurar un Plan de Movilidad Sostenible como proyecto técnico implantable, puedes descargar la ficha técnica sobre la normativa y ponerte en contacto con nuestro equipo experto.