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Alcance 3: por qué es el mayor reto de descarbonización para las empresas y sus proveedores

La descarbonización empresarial ha pasado de ser una iniciativa voluntaria a convertirse en un eje estratégico.

El auge del reporting ESG, la presión regulatoria y las exigencias de clientes e inversores están obligando a las organizaciones a ir más allá del perímetro directo de sus operaciones.

En artículos anteriores hemos abordado el cálculo de la huella de carbono desde el punto de vista metodológico y normativo, explicando cómo se estructuran los alcances 1 y 2 y qué implicaciones tiene el nuevo marco regulatorio en España. Sin embargo, cuando las organizaciones avanzan en este proceso, descubren que la mayor parte de sus emisiones no se encuentra en sus instalaciones ni en su consumo energético directo.

Es en ese momento cuando el foco se desplaza hacia el Alcance 3, el componente más complejo y, al mismo tiempo, el más determinante en términos de impacto climático. Este alcance representa el mayor reto para la industria porque depende en gran medida de decisiones tomadas por proveedores, operadores logísticos y otros actores de la cadena de valor.

Alcance 3 Huella de Carbono

En este contexto, el Alcance 3 ha pasado a ocupar un lugar central porque concentra la mayor parte de las emisiones y pone de manifiesto las limitaciones reales de los enfoques tradicionales de descarbonización. Para muchas empresas, este alcance representa el punto en el que la estrategia climática deja de depender solo de decisiones internas y pasa a estar condicionada por toda la cadena de valor.

Qué se entiende realmente por Alcance 3 en una empresa

Este alcance incluye todas las emisiones indirectas que se producen a lo largo de la cadena de valor y que no están controladas directamente por la empresa, pero sí vinculadas a su actividad. 

A diferencia de los Alcances 1 y 2, el Alcance 3 depende de decisiones tomadas por terceros: proveedores, operadores logísticos, clientes o incluso empleados. Esta dependencia es la principal fuente de complejidad. No solo dificulta la obtención de datos fiables, sino que introduce una pérdida de control que obliga a replantear cómo se diseñan las estrategias de reducción. 

En sectores industriales, logísticos o de servicios intensivos en energía, el Alcance 3 suele representar la mayor parte de la huella de carbono total. Sin embargo, en muchos casos se calcula a partir de estimaciones genéricas, lo que limita su utilidad para impulsar cambios reales.

El Alcance 3 concentra la mayoría de las emisiones

El peso del Alcance 3 no es casual. La externalización de procesos productivos, la globalización de las cadenas de suministro y la dependencia de servicios logísticos hacen que gran parte del impacto climático de una empresa se genere fuera de sus instalaciones.

Materias primas, fabricación de componentes, transporte, distribución, uso de productos o gestión del final de vida son actividades intensivas en energía y emisiones que quedan fuera del control directo, pero que están directamente relacionadas con el modelo de negocio.

Por qué los proveedores son clave para reducir el Alcance 3

No es posible reducir el Alcance 3 sin implicar activamente a los proveedores. Son ellos quienes concentran una parte significativa de las emisiones asociadas a procesos productivos, consumo energético y logística.

El principal obstáculo es la asimetría de información. Mientras las empresas tractoras necesitan datos cada vez más detallados y trazables, muchos proveedores —especialmente PYMES — no disponen de capacidades técnicas, recursos ni herramientas adecuadas para generar esa información con el nivel de rigor requerido.

Como consecuencia, el Alcance 3 está transformando la relación cliente-proveedor: deja de ser un ejercicio de reporte para convertirse en un factor de competitividad, acceso a mercado y permanencia en la cadena de suministro.

Sin datos primarios y trazables, es difícil identificar qué decisiones operativas, energéticas o logísticas generan mayor impacto. El riesgo es que el Alcance 3 se convierta en un ejercicio declarativo, desconectado de la realidad operativa de la empresa y de sus proveedores.

Para avanzar hacia reducciones reales, es necesario mejorar progresivamente la calidad del dato y vincular el cálculo de la huella a la toma de decisiones. En este punto, contar con un enfoque estructurado para calcular y documentar la huella ayuda a pasar del dato estimado a información trazable y comparable; en CIRCE lo explicamos con detalle en el enfoque metodológico de NetBalance

Qué dificultades reales tienen hoy los proveedores frente al Alcance 3

La falta de capacidades técnicas internas, la dificultad para acceder a datos fiables y la incertidumbre sobre el retorno de las inversiones necesarias son barreras habituales.

A esto se suma un entorno regulatorio cada vez más exigente, que eleva el nivel de rigor metodológico y de trazabilidad esperado en el cálculo de la huella de carbono. En España, este contexto se está reforzando con el nuevo Real Decreto de huella de carbono, que incrementa la relevancia de una contabilidad robusta y verificable en las organizaciones.

Por qué el Alcance 3 exige una gestión colaborativa

El Alcance 3 no puede abordarse de forma aislada ni empresa a empresa. La clave no está solo en exigir información, sino en construir capacidades a lo largo de la cadena de valor, facilitar herramientas comunes y alinear metodologías. En la práctica, muchas organizaciones están utilizando marcos de trabajo y plataformas que ayudan a estructurar el proceso (recopilación de datos, evidencias, consistencia metodológica y escalado por centros/proveedores); un ejemplo de este tipo de enfoque es el que se describe en la landing de NetBalance.

Qué significa el Alcance 3 como factor estratégico para las empresas

El Alcance 3 se está consolidando como un factor competitivo de primer orden. No es únicamente un problema de medición, sino un reto estructural que obliga a replantear cómo se diseñan, gestionan y optimizan las cadenas de suministro.

Los proveedores pasan a ser actores clave de la transición, y la descarbonización se convierte en un proceso técnico y progresivo, no solo declarativo. En este nuevo escenario, el Alcance 3 deja de ser una opción: es el eje sobre el que se construye la credibilidad climática de las empresas.

Si necesitas que te ayudemos con el cálculo de la huella de carbono de tu organización, no dudes en ponerte en contacto con nuestros expertos.

 

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